Cómo prevenir los virus del invierno

Durante el invierno, la probabilidad de padecer alguna infección respiratoria, como resfrío común o influenza, aumenta. Las causas son variadas, pero la que más predomina es el contagio por contacto directo entre personas, situación que podemos ver en el colegio, vagones del metro e incluso en la oficina. Por eso no es de extrañarse que cuando alguien de la familia se enferma, todos decaen rápidamente.

Por lo general, los agentes patógenos que causan las “enfermedades de invierno” son en un 75% virus. Estos provocan congestión, estornudos, dolor de garganta, cefaléa, fiebre baja e infrecuente, secreción nasal acuosa y decaimiento leve. Los principales virus son:

  • Rinovirus: infección viral que afecta las fosas nasales y faringe (garganta).
  • Adenovirus: virus altamente contagioso que causa fiebre repentina, tos severa, y a diferencia de un resfrío común demora más en curarse. Si no se cuida, puede provocar meningitis o neumonía.
  • Virus influenza A y B: se caracteriza por un brusco inicio de fiebre que va acompañado por escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, tos irritativa y malestar del cuerpo en general.
  • Sinusitis: infección producida por una bacteria que provoca la inflamación de las cavidades que rodean la nariz y los ojos, haciendo que se llenen de líquido.
  • Bronquitis: ataca por virus, y en menos casos por bacterias, a los bronquios, inflamándolos y produciendo mucosidad en exceso.
  • Otitis: infección en el oído medio causada por una bacteria, produce fiebre y dolor de oído severo.
  • Amigdalitis: infección causada por la bacteria “estreptococo” y sus síntomas son dolor de garganta, fiebre y escalofríos.

Por un invierno seguro ¡Protégete!

Para evitar contagios y la propagación de virus o bacterias, lávate las manos con agua y jabón durante al menos 30 segundos cuando uses el baño o después de haberte sonado la nariz, estornudado o estado en contacto con una persona enferma. Utiliza un pañuelo de papel nuevo cada vez que lo necesites y tíralo a la basura inmediatamente.

Refuerza tus defensas consumiendo probióticos (yogures, lácteos fermentados), alimentos ricos en vitaminas y añade a tu dieta frutos secos, de esta forma no serás blanco fácil para los enfermedades propias de la estación.

Evita cambios bruscos de temperatura, ya que son perjudiciales para tu salud, lo ideal es una oscilación térmica que no supere los 22 grados Celsius. Es aconsejable también que ventiles periódicamente los ambientes de tu hogar.

Sigue estas simples medidas de precaución que te recomendamos y disfruta de las todas las bondades que esta época ofrece. Como última medida, no olvides proteger con mayor cuidado a embarazadas, niños menores de 6 años y adultos mayores. Recuerda que evitar la propagación de virus y bacterias es tarea de todos.