
El lado menos amigable del verano se traduce en distintas enfermedades que van desde patologías infecciosas, hasta daños cutáneos provocados por el sol.
¿Qué es lo primero que se empaca al partir de vacaciones? La gran mayoría respondería que la ropa, accesorios e incluso productos tecnológicos, dejando para último lugar, si es que se acuerdan, el botiquín.
Grave error, considerando que son diversas las enfermedades que se pueden contraer en esta temporada, especialmente estando de viaje lejos del hogar.
De ahí la importancia de aprender a identificarlas y no solo para poder prevenir, sino también para saber cómo actuar, combatiéndolas a tiempo.
Enfermedades gastrointestinales
Según el doctor Hassan Escobar, médico coordinador de la Unidad de Urgencia de la Clínica Ciudad del Mar, lo más prevalente en esta época son las enfermedades gastrointestinales. Es decir, aquellas que atacan el estómago y los intestinos, y que generalmente son ocasionadas por bacterias, parásitos o virus, así como por ingesta de agua contaminada o alimentos crudos, en descomposición y en exceso.
Entre los síntomas de dichas enfermedades destaca la diarrea, vómitos, espasmos, fiebre y deshidratación.
La gastritis y la Hepatitis A aparecen entre las enfermedades infecciosas más comunes a las que estamos expuestos durante el periodo estival, con diagnósticos más o menos graves, según cada caso.
Sin embargo, “la gravedad también va muy de la mano de las edades extremas, ya sea lactantes, niños pequeños o abuelitos, así como de las patologías previas que puedan tener los pacientes y con las que se descompensan mucho más fácilmente”, explica el especialista.
En ese sentido, una vez detectados los síntomas, las personas deben acudir rápido a una consulta para evitar que el cuadro empeore. De todas formas, sea cual sea la enfermedad gastrointestinal, Hassan Escobar recomienda atacar con prioridad la deshidratación.
“Si el paciente está con diarrea, por lo general uno recomienda duplicar la ingesta de agua que toma a diario. Y si está con vómitos, da remedios para que el reflejo nauseoso desaparezca y pueda así seguir hidratándose”, declara el profesional.
Por otro lado, es fundamental lavar bien las manos antes de comer y después de ir al baño, así como procurar que los alimentos que se consuman sean frescos, y las frutas y verduras estén desinfectadas. Asimismo, se recomienda tomar siempre agua embotellada o hervida.
Enfermedades respiratorias
Debido a los cambios drásticos de temperatura, que provocan una congestión en las vías respiratorias, es posible padecer en verano de enfermedades como la faringitis o la bronquitis. La otitis, en tanto, que también es común en la época, se presenta con dolor de oídos y se contagia por las bacterias y hongos de las piscinas.
Ahora, el llamado resfriado de verano, según el doctor ugenciólogo, no se debe a los cambios de temperatura, sino que a virus que circulan por el ambiente.
“Son virus, que si bien no son tan potentes como en el invierno, sí están presentes en el verano. Y cuando hay pacientes que tienen enfermedades prevalentes o se trata de edades muy extremas, estos virus actúan con mucha más rapidez y potencia”, explica el doctor Hassan Escobar.
Existen en particular dos virus comunes, que son el Enterovirus y el Adenovirus. El primero se transmite por vía oral-fecal o a través de secreciones respiratorias (tos y estornudos), mientras que el segundo principalmente por la vía respiratoria, uso de utensilios contaminados y contacto con secreciones de personas enfermas. Para ambos casos no hay vacunas, por lo que su manejo consiste únicamente en aliviar la sintomatología.
“De todas formas, casi todos estos resfriados de verano son autolimitados. Es decir, duran de tres a cinco días y luego de un tratamiento sintomático, la persona tiende a mejorar fácilmente”, aclara el médico de la Clínica Ciudad del Mar.
Eso sí, las enfermedades respiratorias afectan con mayor frecuencia a los niños, siendo la principal medida para prevenir el contagio, un buen lavado de manos con agua y jabón.
Enfermedades de la piel
Debido al aumento de las temperaturas en verano, con olas de calor que afectan directamente a la salud de la piel, es fundamental cuidarse en dos aspectos: manteniendo una buena hidratación para apaliar agresiones, y protegiendo la piel y los ojos de la radiación solar.
“En el último tiempo han aumentado mucho las quemaduras en la piel, así como el daño retiniano y de la córnea por los daños UV. Por eso se sugiere a los veraneantes que se resguarden con lentes de sol con protección UV y que se apliquen un factor sobre 35-40. Independiente de la edad, esto deben hacerlo desde los más pequeños hasta los más abuelitos. Y es que así como la piel de los niños es la más delicada, la de los ancianos se tiende a poner más delgada, siendo más propensa a la rotura”, comenta Escobar.
Pero eso no es todo, ya que las picaduras de insectos también son un tema que aqueja en verano, manifestándose mayormente en áreas rurales. Estas provocan inflamación, picazón y enrojecimiento de la zona afectada, siendo la de zancudo la picadura más común. Esta última suele producir una infección en la piel pues, al rascarse la persona afectada, se permite el ingreso de las bacterias.
Ahora, no solo en el campo, sino que en la ciudad es posible encontrar especies peligrosas, como es el caso de la araña de rincón, que causa especial pavor entre la población.
“Con un buen aseo en el hogar no tendría por qué haber problemas. De todas formas, está bien que haya temor porque así la gente consulta y, de hecho, algunos llegan con la misma araña que los mordió, lo que además permite apuntar a un diagnóstico más preciso”, señala el profesional.
En efecto, lo primero que debe hacer una persona, frente a la sospecha de haber sido mordido por una araña de rincón, es consultar lo más pronto a un servicio de urgencia.
Kit vacaciones
Por último, con el fin de dar una primera respuesta a estas diversas enfermedades de verano, Hassan Escobar recomienda viajar con un botiquín básico de medicamentos. “Además de considerar ciertas vacunas para países específicos, deben equiparse con antidiarreicos, antialérgicos, analgésicos, antiinflamatorios, algodón, gasas estériles, suero fisiológico y repelente”, entre otros elementos. “Aparte de llevar sachets de hidratación, considerando que no en todas partes hay bebidas hidratantes”, puntualiza el médico coordinador de la Unidad de Urgencia.