
Las estadísticas oficiales indican que 4 mujeres mueren diariamente en Chile producto del cáncer de mama. Esta enfermedad poco a poco se ha convertido en una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres mayores de 30 años en el país, por lo que el énfasis en la detección precoz cobra cada vez más relevancia.
El número de pacientes diagnosticadas ha ido en aumento y una de las principales razones que explican el fenómeno es la mayor expectativa de vida de las mujeres. A mayor edad, aumenta también la incidencia, concuerdan los expertos. A ello se suma que “hay una mayor pesquisa de los casos gracias al programa que implementó el Ministerio de Salud en consultorios”, señala Pamela Salman, oncóloga de la Fundación Arturo López Perez (Falp).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió que cada año durante el mes de octubre se realice un trabajo a nivel mundial para la toma de conciencia sobre las causas, factores de riesgo y tratamiento del cáncer de mama. Banmédica se suma a esta iniciativa, entregándote herramientas para que conozcas más sobre esta patología y estés atento a las señales de alerta.
¿A qué síntomas debo poner atención?
Detectado a tiempo, el cáncer de mama es tratable con una tasa mayor al 90% de recuperación del paciente. Si bien los síntomas pueden variar en cada mujer, debes poner atención a:
- Presencia de un bulto o masa en la mama o en axila (nódulo palpable).
- Cambios en tamaño o forma de la mama.
- Cambios en textura de la piel (piel de naranja).
- Cambios de color, principalmente enrojecimiento de la piel sin razón aparente.
- Retracción del pezón o presencia de secreción por el mismo.
- Retracción de zona de la piel de la mama y/o del pezón.
Todo esto lo puedes detectar realizándote un autoexamen preventivo. Tómate unos minutos (al menos 1 vez al mes) para observar con detención tus mamás y realizar el ejercicio de palpar alrededor del pezón en busca de cualquier anormalidad. Si sospechas que algo no está bien, debes acudir al médico para descartar la presencia de cáncer.
La Dra. Pamela Salman, destaca en este sentido que “lo mejor es hacerse el autoexamen en la ducha, pero hay que saber hacerlo. No sirve de nada si no sé lo que estoy buscando. Entonces, hay que ir a un oncólogo o ginecólogo para que te explique cómo palpar la mama y poder encontrar nódulos pequeños”.
Factores de riesgo
No está de más conocer aquellas variables que pueden ponerte en el grupo de riesgo de padecer esta enfermedad. Algunos de ellos son:
- Antecedentes familiares de cáncer de mama (familiar de primer grado)
- Primera menstruación a edad temprana (12 años)
- Primer embarazo a edad mayor de los 30 años.
- Sedentarismo
- Obesidad
- Abuso de alcohol
Como ves, algunos de estos factores son modificables y corresponden a tu estilo de vida (como el sedentarismo). En este sentido, llevar una vida saludable y alimentación adecuada es parte de los cambios que debes hacer para prevenir esta enfermedad.
La mamografía facilita la detección de pequeños bultos difíciles de predecir mediante la palpación del pecho. Lo recomendable es “repetir esta prueba anualmente a partir de los 40 años (como indica el protocolo establecido mundialmente y adoptado en Chile), pero si existen antecedentes familiares, debes hacerlo desde los 30 años”, señaló la Dra. Salman. La especialista también recomendó acompañar este examen con una ecografía, para hacer más fácil la detección.
Desde hace un tiempo existe el beneficio de medio día libre para mujeres mayores de 40 que trabajan (independiente del tipo de contrato que tengan), para realizarse este examen. Tenlo presente.
Tratamientos
Cuando es detectado el cáncer, antes de iniciar el tratamiento se deben evaluar varios factores. En este proceso, intervienen especialistas como oncólogos y cirujanos.
Cirugía: es común iniciar con una cirugía para extraer el tejido comprometido (el tumor y tejido de la axila, para analizarlo) y luego se dé paso a un tratamiento de radioterapia. En casos donde cáncer esté más avanzado, es posible optar por extirpar la mama (mastectomía). La oncóloga de Falp explica que “dependiendo del tumor se puede iniciar el tratamiento con quimioterapia antes de proceder a la cirugía. De esa forma se puede salvar la mama”.
Radioterapia: se utiliza para destruir las células tumorales que pueden haber quedado después de la cirugía, e impedir que crezcan.
Terapia sistémica: a diferencia de los anteriores, este tratamiento actúa a nivel de todo el organismo (no de manera local). El objetivo, es reducir el riesgo de una recaída o la muerte del paciente. Entre ellos, están la quimioterapia, hormonoterapia y terapias dirigidas. El equipo médico determinará la más adecuada para cada paciente, dependiendo de las características del tumor.
¡Recuerda! La prevención es piedra angular en la detección precoz de la enfermedad, con lo que aumentan significativamente las expectativas de recuperación.